sábado, 14 de febrero de 2009

Capítulo 1: Descubriendo

La princesa caminaba por los pasillos del gran castillo. Caminaba rápido, alejándose de aquella habitación, donde se realizaban aquellas reuniones que su padre le obligaba a ir y que ella detestaba. Ella no era como las demás princesas, ella nunca había esperado al “príncipe azul” que las demás esperaban, ella nunca había creído en los finales felices, porque los consideraba incompletos, ella ya había dejado de creer en los lindos cuentos que le relataban cuando niña, siendo que eran reales dentro de la fantasía, pero su incredulidad iba cambiar... muy pronto.
Continuó caminando por el largo pasillo que la conducía a su habitación, pero una pequeña puerta que nunca antes había visto llamó su atención, aquella puertecilla estaba adornada con hermosas piedras preciosas y la madera de la que estaba hecha era tan delicada a la vista, pero fuerte al tacto.
La joven princesa se acercó a la puerta, tomó la manecilla y la giró cuidadosamente. Lo que ocultaba aquella puerta era una habitación hermosa, que nunca antes había visto en el castillo. Era de forma circular, llena de estantes con libros y pergaminos. Al centro había un escritorio con un pergamino de apariencia vieja, pero solemne. La joven se acercó al escritorio para dar alcance al pergamino que se encontraba en el centro. El papel tenía escrita la siguiente leyenda:

Mi querida princesa, espero que nuca llegue el momento que leas esto y espero que sólo sea una precaución, pero aun así me veo en la obligación de hacerlo para no cometer el mismo error que con tu padre...
Por lo que me he dado cuenta, tu actitud a tus insignificantes 10 años es muy diferente a como debería ser, te comportas como una persona mucho mayor y sólo deseas crecer para alcanzar tu independencia. Nunca lograste disfrutar de tu infancia, sólo querías ser mayor. Tus sed de independencia era vista como madurez por tus padres y te ayudaron a creer que ser mayor es mejor, cosa que no es cierta.
El hecho que estés aquí significa que tu dejaste de creer en aquellos cuentos que te relataba en tu infancia. Se que nunca parecieron ser reales... pero realmente lo eran, yo los viví, porque como tú, yo no creía en los cuentos que la familia ha relatado desde incontables generaciones.
Encontraste la puerta que te conducirá al mundo mágico, donde aquellos cuentos tenían lugar. Serás llevada allá, para que en el momento de tu coronación y durante tu reinado, no caigas en las mismas faltas que tus padres han cometido o cometerán.
Ahora que te encuentras aquí no podrás volver a la “realidad” hasta que hayas vivido los relatos y hayas entendido su significado. Espero que logres entenderlos, espero que logres volver a tu tierra y espero que encuentres fortaleza.
Si no logras llegar al final de uno de los cuentos no podrás volver.
No lo tomes como una broma de mal gusto, cuando termines de leer esta carta, te encontrarás con dos elfos que te llevarán a aquel maravilloso mundo.
Te desea mucha suerte
Tu abuelo



Algo perturbada terminó de leer aquella carta, su abuelo había muerto hace cuatro años y al parecer sabía lo que le esperaba. De pronto notó que la observaban, dos figuras altas con apariencia humana, pero más agraciada, con rasgos más finos y unas orejas que terminaban en punta, se encontraban frente a otra puerta que no había notado.
-Me presento, soy uno de tus guardianes, mi nombre es Daffien. Has entrado en el salón de Sparghot, desde aquí serás conducida al mundo mágico que es Sparghot.-Dijo el elfo
-Yo soy tu otro guardían, soy Derriel. Después de que cada cuento sea completado, volverás aquí y lo reescribirás- dijo la segunda figura.
La princesa se encontraba en un estado de shock, no creyó que aquella carta dijese la verdad, pero ahí estaban esos dos elfos que nombró su abuelo.
-¿Se puede saber tu nombre pequeña princesa?-Preguntó Derriel
-Soy Fenaggel- Dijo la princesa
-¿Estás lista?- Preguntó Daffien
-Eso creo- Respondió la niña
-Muy bien, entonces partamos.
-Síguenos a través de la puerta- Dijo Derriel.

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